martes, 5 de julio de 2016

HERIDO DE VIDA






HERIDO DE VIDA


DICEN los sabios
que, antes de nacer, el arcángel Gabriel
pone su dedo índice
sobre nuestra boca
para que olvidemos toda la sabiduría
que traemos con nosotros desde el cielo.

Así es cómo las luces entran
y se dan la mano.

No pueden más que parecerme harto estúpidos
aquellos que piensan
que por ser uno poeta o escritor
nacimos enseñados.

Nada más lejos de la realidad.

Yo no nací escribiendo, sino llorando.
Y con mi primer llanto
ya andaba buscando el conocimiento.

Abel Santos,
de LAS LÁGRIMAS DE CHET BAKER CAEN A PISCINAS DORADAS,
prólogo de Diego Vasallo. 

Chamán Ediciones, 2016
A la venta en librerías








2 comentarios:

  1. Este poema es el de un maestro de verdad, de un maestro de los que enseñan.
    Gracias, Abel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todas las noches leo un poco antes de dormir. Pero una noche -la noche en que escribí este poema- cerré el libro (una biografía de Cortázar) y de repenten me puse a escribir de un tirón este poema, como raras veces sucede, así, tal cual está.
      debió de susurrármelo al oído alguna musa, o quién sabe, el propio arcángel Gabriel que dejó por un momento de hacer sonar su trompeta para que yo escribiera este poema.
      Fuerte abrazo Piteira. Gracias por tus palabras. Pero no soy un maestro, sigo buscando el conocimiento.

      Eliminar

comentarios