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viernes, 12 de septiembre de 2014

NOCHES DE HUMO Y JAZZ (III)






EN EL NOMBRE DEL BLUES


Cuando amanece y llego a casa
alucinado y borracho,
con múltiples tiros de coca
entre ceja y ceja,

escucho a Ella Fitzgerald para calmar
la nostalgia de inocencia,
de un hogar,
en mi corazón.

Dios tiene voz de mujer, me digo,
y ya no puede cantar.

La belleza se para
en mitad del milagro

y su voz

sigue sonando
como una poderosa grabación.

Pero ya no puede cantar.

Y yo no puedo escribir
el siguiente verso blanco
porque el infierno
ha robado mis lágrimas.


Abel Santos.
De DEMASIADO JOVEN PARA EL BLUES.
Antología personal poética 1998-2014,
Notas preliminares de Javier Cánaves.
Eirene Editorial.
Noviembre en librerías.







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