miércoles, 9 de julio de 2014

SIEMPRE EL MISMO POEMA

 Fotografía de Gunter Rossler


EL MISIONERO

No me dejes, quiéreme, soy un pobre diablo,
un puto desgraciado que sólo sabe escribir
el mismo poema mil veces.

Cysko Muñoz 


Me aburres, poeta , me decía la santísima poesía
con el cigarrillo de después entre los dedos,
escribes muy bien, Santos, no lo puedo negar,
ya te habrán dicho más de una vez que escribes como los ángeles,
te pones encima de mí y me haces el amor,
y te pongo cara de boba
cuando susurras bellas expresiones de luna de miel que ya nadie usa,
cuando me hablas de la vida y de la muerte,
del amor, de la eternidad, de envejecer juntos,
y me da mucho gusto todo eso.
Me llamaste y he venido otra vez, aquí me tienes, desnuda,
entre páginas blancas de seda,
pero me canso de estar debajo de ti,
de tus todavía pueriles ganas de cambiar el mundo,
de tus lágrimas asépticas, de que me llames musa,
del poder de la pura palabra y esos espejismos,
porque no abres los ojos, no tienes ni pajolera idea
de lo que pasa a tu alrededor, como muchos poetas, no eres real,
no me despiertas como un cuchillo,
y hasta San Pablo Neruda iba con un cuchillo verde por las calles
gritándoles al oído a las monjas.
Estoy cansada de tu estilo,
de tu monocorde solo de bebop para saxo
que no se ríe de las normas,
de tus predecibles duros poemas en postura del misionero,
de esta partida de cartas románticas sobre la cama,
de tanta sota, caballo y rey.
Quiero que seas brutalmente sincero conmigo, y contigo,
delante de todo el pueblo y para el pueblo,
quiero que me des una vuelta
de hoja, que me lo hagas por detrás, y de lado, y de pie,
y de rodillas, que termines derramando tu mala leche en mi cara sonriente
de mimada reina de los premios de poesía concertados.
Estoy cansada, repito, de tu Poesía Postura Misionero,
quiero que termines de una jodida vez
lo que has venido a hacer conmigo, como sólo aquellos elegidos
que conocen su verdadera misión en el mundo
saben beneficiarse a la vida y a la muerte
libres de toda impostura,
sin tocar y retocar tanto la misma  parte del poema,
el mismo poema
de la misma forma, hecho así, cientos, miles de veces,
el mismo poema.

Y entonces, y sólo entonces, poeta,
tendré un brillo especial en la mirada
cuando me llames
Amor.


Abel Santos
del libro JASS, con prólogo de José Luis Morante.
 Próximamente en Ediciones Tuertas.



Fotografía: Gunter Rossler


Oh Pretty Woman,
del ya desaparecido Gary Moore

2 comentarios:

  1. Leo en general por lo que escirbes que vas cargado de emociones y sentimientos muy fuertes. Si nos dejamos llevar por ellos, nos salen jorobas emocinales:)

    Por cierto, ¿esa pistola de mi derecha dispara sola?.

    Un saludo

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  2. No te equivocas. Vida dura que ha tenido uno, y además los 5 años que llevo en estado sobrio intensifican todas las emociones, la risa, la rabia, la tristeza, el deseo.
    Sólo escribo sólo lo que siento de verdad.

    Dispara sola. Pero ya me ocuparé de que no te alcance.

    Saludos!

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